En el reinado de Catilipo, en donde el principal motivo de supervivencia era ejercer el dominio sobre los demás, existían habitantes que buscaban el poder por el poder mismo.
Su fuerza la valoraban en razón de las canicas que poseían, esto en el argot catiliposense, significaba el número de seguidores que habían logrado convencer con sus argumentos.
Ahí en ese círculo, empezó a desarrollarse un pequeño embrión, que supo a través de su cinismo y apariencia dócil, engatusar a algunos moradores, para que se unieran a él, incluso logro con sus argucias, convencer a un miembro del cabildo a que le diera un espacio en el gabinete, para obtener recursos y según ayudar a sus seguidores.
Pero su propósito era otro, el buscaba destacar para lograr satisfacer su ambición de estar al frente de esa comunidad. Claro, no le fue fácil llegar, siempre existían motivos, razones y contendientes con más canicas que él, incluso con más sapiencia, arrojo y valentía para destacar en los diversos eventos que acontecían.
Obtuvo el padrinazgo de connotados artífices del circulo de hombres poderosos que influenciaban en la comunidad para su desarrollo; tuvo la habilidad de atraer a personas que eran hombres solidarios y obtenían beneficios para sus allegados, existían otros que tenían la habilidad de hablar y saber convencer, pero quizás en el buen tino que obtuvo, fue la incorporación de personas que eran unos cerebros para idear estrategias y convencer a los principales señores del poder.
Este personaje jamás tuvo iniciativa, era parco al hablar, pero muy ofensivo en su trato y en su modo de actuar, tenía la particularidad de saber engañar, haciendo la finta de que realizaba buenas acciones, cuando en verdad solo buscaba beneficios propios para su bienestar y el de su familia, a este sujeto lo llamaremos Policarpio Leyva Cilante.
Dentro de sus cualidades, entraba mucho en juego su piel camaleónica para introducirse en diversos círculos del poder, esto lo llevo a tener acuerdos con partidos diferentes al suyo, hubo quienes lo sorprendieron en tratos con la oposición, pero el siempre lo atribuía a que eran debido a la importancia de poder bajar recursos para la gente necesitada, cuando la realidad es que si bajaba los recursos, pero estos iban a parar a su bolsa, era cochupos que le daban, con el fin de tener a su gente en completa calma para no hacer revueltas y así hablar bien del funcionario que se lo entregaba.
Quizás el descaro más grande se presentó, cuando en un momento dado supo atraer a un miembro que contaba con varias canicas para disputar cualquier puesto gubernamental, pero Policarpo lo supo embaucar y lo hizo que pusiera las canicas a su servicio y con esto se lanzó a contender por una diputación, la cual por cierto estaba muy disputada, porque había personajes mucho más pesados que él, pero su ambición desmedida lo hizo creer que él podía quedar ganador de esa contienda y se lanzó.
Su primer paso era conseguir un buen padrino que lo arropara, financiándolo en su propaganda y en sus gastos de campaña, se encontró a un candidato a la presidencia Municipal, el cual le otorgó toda la propaganda, así como posters, trípticos y gallardetes para que se diera a conocer, por igual lo acompañó en una gira dentro de su distrito, pero ni aún con toda la ayuda que se le dio ni con todo el dinero que gastó, pudo hacer que ganara, quedó en un honroso quinto lugar de cinco contendientes, pero su terquedad lo hizo seguir buscando el poder.
En virtud de que su candidato tampoco ganó, decidió cambiarlo, buscó en la agenda política cual personaje iba en ascenso para pegársele como lapa, consiguió un nombre, el de un jovenzuelo que venía empezando a escalar peldaños, los cuales obtuvo gracias a canonjías que le otorgó un gobernante de su estado, que gracias a esto subió a un escaño dentro de la diputación plurinominal, claro supo hacerla, ya que como el sapo, entró primero flaquito y ya estando dentro se infló, logró su objetivo, este funcionario lo arropó en sus filas y lo premió nombrándolo como su representante en el distrito en que habitaba, claro, antes lo engaño diciéndole que tenía varias canicas que en un momento dado se las prestaba para que obtuviera otro puesto en la esfera política.
Cómo sabía que este apoyo le era muy útil, se lanzó a contender como candidato a Delegado Municipal de su demarcación, contó con elementos nobles que lo ayudaron porque creían que su ideal era el mismo que ellos abanderaban, claro para este propósito necesito del apoyo económico del diputado arriba descrito, claro que este funcionario aún no conocía las oscuras tentaciones que envolvían a nuestro querido Policarpio, por lo cual lo apoyo, tanto económicamente como materialmente e incluso humanamente, ya que él anduvo día y noche en campaña y consiguiendo acuerdos con diversos líderes para que su protegido pudiera ganar la elección.
Pero las canicas no le fueron suficiente y nuevamente sufre otra derrota.
Por fuerza tenemos que anotar que este tipo, bateaba de acuerdo a sus conveniencias, porque en la elección para la presidencia tuvo reuniones con la oposición y se vendió con el fin de obtener un provecho personal ($$$$), mientras que del lado de su partido también sacó buena tajada, le entregaron recursos económicos para que les ayudara a sus operadores, se incentivaran y le echaran ganas para ganar, pero esa ayuda monetaria jamás llegó, bueno, si llegó pero al bolsillo de su pantalón, porque a sus operadores los hizo tonto con un sándwich y un jugo de naranja de bolsa.
Un caso reciente fue el que aconteció cuando le dio la espalda a un jerarca con varias canicas, se los quiso poner en contra, hablando incoherencias y cosas fútiles, las cuales no encontraron eco en estas personas, en virtud de que conocían a su líder y sabían de qué pasta estaba hecho, por lo tanto al ver frustrado su intento de motín, agarró como ladrón sus instantáneas y mudó a su casa las reuniones. Pero ya se estaba mostrando tal y como era, sus propios compañeros empezaban a notar lo ambicioso y falso que era, se rumoraban sus crueles acciones y zancadillas que daba, pero desgraciadamente no había quien se las dijera en su cara.
Surgió alguien dentro del grupo, que era el más franco en su hablar y en su actuar, cuando tuvo la oportunidad de decirle sus verdades en su cara se las dijo, aprovechó una oportunidad y esta llego. Este amigo franco tuvo un problema con el pago de un servicio y no sabía qué hacer, le pidió de favor a Policarpio si lo ayudaba y este muy zalamero le pidió una copia diciéndole que inmediatamente se lo iba a arreglar, por algo era muy conocido y contaba con buenas palancas. (CONTINUARA..........)